Kaiserschmarrn, tortitas revueltas austríacas

Kaiserschmarrn, tortitas revueltas austríacas en plato blanco de cerámica

Kaiserschmarrn, tortitas revueltas de Austria

  • Partes: 2 porciones
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Cuenta la leyenda que los Kaiserschmarrn fueron creados en honor a Francisco José I de Austria, de ahí su nombre: Kaiser (emperador) y Schmarrn (plato revuelto). Conocidas en Hungría como Császármorzsa o Smarni (o Emperor's mess en inglés), estas tortitas cortadas y espolvoreadas con azúcar glas originalmente llevaban pasas maceradas en Rhum y eran acompañadas por compota de ciruela. Solas son una perfecta opción para un desayuno o brunch improvisado, ya que llevan unos pocos ingredientes, se preparan en un santiamén y combinan prácticamente con todo. Su textura esponjosa por dentro y crujiente por fuera se obtiene gracias al huevo y la mantequilla, y no llevan ningún tipo de polvo de hornear. Si bien su sabor delicado hace que se luzcan por su simpleza, pueden ser acompañadas por frutas frescas, yogur o mermelada de cualquier tipo. Los golosos pueden ir más allá e incluso agregarles pepitas de chocolate o acompañarlas con dulce de leche argentino.

Ingredientes

  • 2 yemas de huevo
  • 2 claras de huevo
  • 50 g de azúcar
  • 60 g de harina floja
  • 100 ml de leche
  • 1 cda de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 cdita de extracto de vainilla (opcional)
  • Direcciones

    1. En un recipiente, batir las claras con una pizca de sal con la ayuda de un batidor eléctrico hasta que se formen picos suaves.
    2. En otro recipiente, mezclar las yemas, el azúcar, la harina y el extracto de vainilla. Ir agregando la leche de a poco para evitar grumos en la masa. Luego incorporar las claras con movimientos envolventes, de manera que pierdan el menor volumen posible.
    3. Llevar una sarten de hierro o acero de 20 a 25 cm de diámetro a fuego medio, derretir la mantequilla y ni bien adquiera un ligero color (sin llegar a que se queme), verter la preparación de manera homogénea. Colocar una tapa y bajar el fuego, y dejar cociendo durante uno o dos minutos, hasta que se sienta el aroma y la masa no parezca totalmente cruda.
    4. Con una espátula de metal, cortar la tortita en cuatro e ir dando vuelta las porciones, hasta que se tuesten de ambos lados. En ese momento, cortar en pequeños trozos y seguir revolviendo un minuto más evitando que se quemen.
    5. Servir inmediatamente con azúcar glas por arriba.


    Las cantidades pueden ser dobladas para obtener más porciones. En ese caso, dividir la masa en dos partes y realizar una cocción detrás de la otra, sin olvidar colocar la mantequilla para evitar que la masa se pegue.

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